Translate this blog into your own language

miércoles, 15 de mayo de 2013

Corrigiendo a un periodista


Querido periodista, futuro colega, señor de las letras y la redacción, a usted va dirigida esta carta. No develaré su nombre, ni siquiera su seudónimo; tampoco diré en qué publicación me baso para hacerle estas humildes correcciones. Sólo sé que usted, señor periodista, falló en la publicación del día domingo 28 de abril de 2013, que publica un importante medio impreso del país para el que usted trabaja.

La academia, al menos en la que me estoy formando como periodista, siempre está recordando los deberes y derechos del que ejerce esta profesión. El Código de Ética del periodista venezolano se nos es lanzado a nuestra cara, no de manera literal, cuando incurrimos en cosas que están en contra de la profesión. Sé que es de su conocimiento el artículo 4 de dicho reglamento: “ningún hecho deberá ser falseado”, ¿recuerda? Empecemos por ahí, por la reflexión a la que debería someterse. 

La idea de escribir en un periódico, según entiendo, no es llenar de caracteres una página completa del diario. No se acepta escribir para salir del paso porque, recuerde, “el periodista tiene la verdad como norma irrenunciable”. Así lo reza el mismo artículo. Entonces me pregunto, ¿cómo puede escribir sobre un hecho concreto sin conocer bien sobre el mismo? A mi mente vienen pizcas: seguro su fuente no fue la más correcta.

¡Y sí!, yo sé que el artículo 18 del Código de ética habla sobre la no revelación de la fuente cuando esta lo pide. Pero también sé que un poco más abajo, en el artículo 19, se expresa claramente que “el periodista debe verificar las informaciones que recibe y recurrir a las fuentes idóneas que le permitan la información de manera veraz”. Estoy casi seguro que usted no hizo lo anterior. De haber sido así, no hubiese escrito lo que escribió. Es que comerse un cocosette y a la vez escuchar por teléfono el testimonio de una persona no es lo más correcto, porque mientras la boca mastica, el cerebro no trabaja bien. Mucho menos el cerebro de un periodista.

Finalmente, hay que prestarle atención a la puntuación, al uso debido de las comillas, a los signos de exclamación pero sobre todo a la coherencia de lo que se escribe, mucho más aun cuando se escribe en el género que usted lo hizo. 

Mis humildes, pero creo que beneficiosas correcciones, harán que usted, estimado futuro colega, siga cosechando éxito. Espero que al leer esto se identifique claramente y si no, que la tinta siga rodando sobre el papel. 

Adjunto el Código de ética del periodista venezolano, aprobado en la VII Convención Nacional del CNP celebrada en la ciudad de Mérida en junio de 1988 y modificado parcialmente en el XXIX Secretariado del CNP efectuado en San Carlos el 13 y 14 de junio de 1997.

Escasez con e de emergencia

REPORTAJE 15-5-2013

El cangrejo de la escasez en Venezuela. El fenómeno del desabastecimiento de productos en el país parece el juego de se quema la papa. Nadie lo quiere asumir: ni el gobierno, ni la empresa privada y mucho menos los medios de comunicación social
Foto: http://www.biendateao.com
JORGE AGOBIAN


─ ¿Anaqueles?, ¿qué es eso?, le preguntó el niño a su madre. 

─ Anaquel es esto, hijo –le respondió colocando su mano en un estante blanco, sucio y vacío.

“La escasez, resulta, que ahora no es culpa de nadie. Lo que sí es un hecho concretísimo es que la escasez nos afecta a todos”, dijo Migdalia Parra mientras esperaba su turno para pagar los cuatro o cinco productos que pudo tomar de los anaqueles. Comentó que después de salir de ese automercado, tenía que visitar otro para terminar de hacer sus compras. 

La empresa más grande de producción de alimentos en Venezuela, Empresas Polar, fundada por Lorenzo Alejandro Mendoza Fleury y parte del patrimonio multimillonario de su familia, expuso este martes que “han aumentado en 10% la producción de harina precocida de maíz regulada y en 20 mil toneladas, la producción de alimentos en general”.

Sin embargo, aunque el sector privado y el gobierno nacional expliquen y saquen en las pantallas de la televisión diferentes cifras que comprueben sus argumentos, en Venezuela hay escasez de alimentos desde hace al menos cuatro meses. Todo empezó en diciembre, cuando los venezolanos se quejaron porque no había harina de maíz para hacer las hallacas. Y hoy día, en pleno mes de mayo, la escasez abarca los productos más importantes de la cesta básica: leche en polvo, aceite, café, harina pan, azúcar, harina de trigo y el desaparecido y muy buscado papel higiénico.

De la boca para afuera

El ministro del Poder Popular para la Alimentación, Carlos Osorio, expresó el pasado mes de abril que la escasez de alimentos es simplemente una realidad paralela producida por los medios de comunicación social.  “Algunos medios de comunicación se han dado  la tarea de crear zozobra al pueblo, de que el producto no existe, que no hay la materia prima, que Venezuela es un país que se quedará sin alimentos. Nosotros estamos desplegados en todo el territorio nacional para aplacar los rumores”, dijo.

"Fíjense, la campañita que arrancaron algunos medios: que falta el azúcar, la harina, el arroz ¿Por qué lo hacen? Porque se crea la cadena de nerviosismo de que algo va a pasar y no hay quien lo aguante” –Nicolás Maduro en cadena nacional.

La tónica cambió un mes después. El pasado 12 de mayo el ministro Osorio, informó que se espera que en un lapso de dos meses se resuelvan los problemas de desabastecimiento y reconoció esta vez, que algunas de las fallas son causa del exiguo otorgamiento de divisas al sector privado. Desconoció que se trate de una campaña desestabilizadora de los medios de comunicación social. 

Por su parte, la encuestadora Datanálisis, mostró en su reporte semanal sobre este tema que “el índice de escasez general se ubicó al cierre del mes de abril en 22%” y que el azúcar se mantiene en "la zona de escasez grave (más de 40%) para esta medición”. Apuntaron que hasta el cierre la semana pasada, la cifra se posiciona alrededor del 23,7%. 

La familia Domínguez es una muestra de que sí existe insuficiencia de alimentos. Ellos viven en el oriente del país y tienen que viajar a Caracas mensualmente a hacer mercado porque en su sitio de residencia “no se encuentra nada”. Y a pesar del mito de que en Caracas se consigue de todo, tienen que visitar por lo menos dos supermercados para suplir la demanda de productos de su hogar. 

Igual que ellos hace la señora Silvia. Ella aprovecha cada viaje que hace a Caracas para pasearse por todos los abastos que se consigue en su camino y comprar productos escasos no solo para ella, sino también para su mamá, su suegra y sus hermanos. Todos ellos viven en zonas diferentes del país.

Un paso para adelante y otro para atrás

Hace un par de días, el ministro de alimentación, informó que se importarán 700 mil toneladas de alimentos del Mercosur, que serán enviados a la reserva alimentaria nacional “para atender emergencias”.

Ayer se sostuvo la reunión entre el presidente Nicolás Maduro y el empresario Lorenzo Mendoza, presidente de Empresas Polar. Según detallaron los medios, el encuentro se sostuvo con diálogo y tranquilidad, y se prevé que ambas fuerzas trabajen por atender la escasez.

Mendoza expresó que “la producción en Polar está al 100%”. En cuanto a la marca de harina que produce su empresa explicó que “en Venezuela se consume alrededor de 90 mil 500 toneladas mensuales de harina precocida y PAN solo produce 47 mil”. 

Pese a las buenas intenciones de trabajar en conjunto y el entendido de que la escasez no se trata de un juego mediático, hace algunas horas, el ministro de Comercio, Alejandro Fleming, informó a AVN que "la revolución traerá al país el equivalente a 50 millones de rollos de papel higiénico para que nuestro pueblo se tranquilice y comprenda que no debe dejarse manipular por la campaña mediática de que hay escasez”.

lunes, 13 de mayo de 2013

Parálisis universitaria


Estos son retazos de cómo se vive en la Universidad mientras el paro sigue cuestionándose

Llegó tarde la profe. Apenas entró al salón, soltó el bolso dejando caer los marcadores sin tinta, empeñados en no rozar el pizarrón que ya recobró su virginidad. Hace un mes que aquí no ha habido clase formalmente. El semestre se convirtió en un hipo estirado, en pulsaciones lentas y alargadas que fastidian al electrocardiógrafo cansado ya de contar y parar. 

La profe luce fastidiada, amargada, cansada. Los estudiantes son otro pedestal fúnebre: blancos, grises, negros. En esta clase no hay ánimo y sólo se habla de un tema único: ¿hay o no hay paro indefinido? La profe solo habla de su situación, de sus derechos como docente universitario, de la reprogramación del semestre o de la pérdida irreversible del mismo. El resto mueve circularmente la cabeza o se duerme. El paro universitario los tiene sin sangre, sin ganas de aprender, sin ganas de avanzar. “¡Coño, maldita sea este paro!”, dice el más tímido de la clase. Los demás se despiertan pero rápidamente vuelven a caer.
 
La pérdida de tiempo es un rito diario. “La profe no vino, ¡coño de la madre!”. Peores cosas se dicen. Las puertas de la universidad están de par en par. Adentro solo hay inmuebles que de repente mutan y se convierten en estudiantes con morrales y libretas Norma. El chichero quebró, su mejor día es el lunes porque de resto el paro de 48, 72 o 120 horas le quita la clientela. “¡Qué vaina con este paro, no joda!”, dice al entrar al campus y darse cuenta de la ausencia de objetos y personas.

La universidad poco a poco se va convirtiendo en un parque de recreación. “Vamos al cafetín ya que la profe no viene”. El café está cerrado porque no hay harina ni aceite. La brisa se siente y droga con su frialdad. Todo, absolutamente todo, está paralizado en la universidad. El coma lleva casi 2 meses y ayer diagnosticaron que el recinto sufre de parálisis temporal y que puede convertirse en una condición indefinida. Se solicitan donantes de sangre para definir si la paciente vive o muere.

Misma temática, otra entrada 
Secuestraron a Alma Máter
 
Publicado también en sección Echa tu cuento del Diario Últimas Noticias. Ir al enlace